El nuevo precio de los relojes usados
Fernando AldeaDespués de años de caídas o estancamiento, el mercado secundario de relojes de lujo registró en el último trimestre de 2025 su primer aumento generalizado de precios. La recuperación, liderada por iconos como Patek Philippe y Rolex, arroja pistas interesantes sobre los comportamientos de los coleccionistas y las dinámicas de valor en un segmento que, a su ritmo, sigue madurando y ajustando expectativas.
Las cifras recientes del mercado secundario de relojes, esas en las que conviven datos duros y un inevitable murmullo económico de fondo, parecen desmontar la narrativa persistente del descenso infinito. Según el último informe elaborado por Morgan Stanley en conjunto con WatchCharts, durante los últimos tres meses de 2025 los precios de los relojes usados crecieron un 1,9 % respecto al trimestre anterior. Se trata de la primera subida de este tipo en años. El análisis considera 35 marcas suizas y muestra que 21 de ellas registraron alzas, un contraste evidente frente al prolongado ciclo de debilidad que marcó buena parte del período anterior.

Este repunte aparece en un contexto en el que el mercado primario también ha seguido ajustando precios al alza, especialmente entre las marcas de mayor volumen y reconocimiento. Ese movimiento genera un efecto en cadena bastante lógico. Cuando los precios de lista suben, ciertos relojes pre-owned tienden a mantener o incluso mejorar su valor relativo, sobre todo cuando existe una demanda sostenida por modelos reconocibles y deseados. Aun así, la recuperación no es pareja. La mayoría de las marcas y referencias analizadas sigue transándose por debajo del precio de venta al público, en algunos casos con descuentos que superan el 30 % frente al nuevo, salvo por un grupo acotado de piezas que juega en otra liga.
Entre las marcas con mejor desempeño destaca Patek Philippe, que anotó un alza de precios del 7,6 % durante el trimestre, impulsada por referencias como Aquanaut y Nautilus. Audemars Piguet también mostró una recuperación clara, mientras que Cartier cerró un cuarto trimestre sólido dentro del grupo Richemont. Rolex, por su parte, exhibió más estabilidad que crecimiento explosivo, algo que lejos de ser una debilidad refuerza su rol como columna vertebral del mercado secundario y como referencia permanente para las expectativas del coleccionismo.

Más allá de los porcentajes, este movimiento revela un cambio más profundo en el comportamiento de los entusiastas. La fortaleza relativa de los llamados Blue Chip, con Rolex, Patek Philippe y Audemars Piguet a la cabeza, sugiere que la compra de relojes usados empieza a parecerse menos a una apuesta impulsiva y más a una decisión prudente. Las piezas con historial de demanda robusta y percepción de valor duradero concentran mayor interés cuando la liquidez se vuelve selectiva y el entusiasmo se expresa con más cálculo que euforia. Poco a poco, el mercado se aleja de la especulación pura y se acerca a una lógica donde utilidad, legado de marca y escasez relativa pesan más que el ruido del momento.
Si el crecimiento observado en 2025 sirve como referencia, la salud del mercado secundario de relojes está adoptando un nuevo matiz. No se trata de un rebote descontrolado ni de un regreso a los excesos recientes, sino de una consolidación más adulta. Una base de compradores y coleccionistas mejor informada, más selectiva y menos impresionable comienza a marcar el ritmo. La clave estará en cómo evolucione la demanda frente a la oferta de piezas icónicas, en la estabilidad de los precios en boutiques y, sobre todo, en la confianza que generan los mecanismos de autenticación y transparencia en las transacciones de segunda mano. Ese es, probablemente, el factor clave a observar en los próximos años.