¿Qué convierte a un reloj en un clásico?

Fernando Aldea

Hay relojes que envejecen y otros que, simplemente, llevan mucho tiempo entre nosotros. Un verdadero clásico no depende únicamente de su edad ni de su precio. Diseño, historia y vigencia parecen pesar bastante más cuando intentamos entender por qué algunas piezas sobreviven durante décadas mientras otras terminan convertidas en recuerdos de su época.

En relojería utilizamos la palabra clásico con bastante facilidad. Se la ponemos a un reloj porque tiene cincuenta años, porque pertenece a una manufactura importante o simplemente porque su diseño nos resulta familiar. El problema aparece cuando intentamos explicar exactamente qué significa.

La edad ayuda, evidentemente, pero no parece suficiente. Un reloj puede ser antiguo sin haberse convertido necesariamente en un clásico. Lo interesante ocurre cuando su diseño consigue atravesar distintas generaciones sin necesitar una explicación demasiado larga para seguir funcionando. Quizás por eso el diseño sea el primer ingrediente. Hay relojes que podemos reconocer prácticamente por su silueta. Una caja determinada, la forma de un bisel, la integración de un brazalete o incluso la disposición de una esfera terminan construyendo una identidad que puede sobrevivir mucho más que el movimiento que originalmente había dentro. Eso tampoco significa permanecer congelado. Muchos de los relojes que hoy consideramos clásicos han cambiado calibres, materiales, dimensiones y métodos de fabricación varias veces. Lo importante parece estar en otra parte. Han evolucionado sin perder aquello que permite reconocerlos.

El diseño por sí solo tampoco alcanza. Un buen reloj puede tener proporciones extraordinarias y aun así desaparecer. La historia es la que muchas veces termina agregando una segunda capa. Exploración, automovilismo, aviación, buceo, cine o simplemente décadas apareciendo en las muñecas correctas pueden transformar un objeto en algo bastante mayor. Aunque aquí también conviene tener cuidado. Tener una buena historia no convierte automáticamente a un reloj en clásico. La relojería está llena de piezas con anécdotas extraordinarias que prácticamente desaparecieron. Para que la historia permanezca, el objeto también tiene que hacerlo. Y ahí aparece probablemente el factor más difícil de conseguir, la vigencia.

Un clásico sigue teniendo sentido cuando desaparece el contexto que lo creó. Un reloj diseñado originalmente como herramienta puede terminar décadas después debajo de una camisa. Uno nacido para cronometrar carreras puede sobrevivir mucho después de que esa función haya dejado de ser necesaria. Otro concebido para profesionales puede convertirse en uno de los objetos de lujo más reconocibles del mundo. En todos esos casos ocurre algo parecido. La utilidad original cambia, pero el diseño sigue funcionando. Por eso tampoco creo que necesitemos esperar cincuenta años para comenzar a hablar de clásicos. Hay diseños relativamente recientes que ya han conseguido una identidad propia, aunque sólo el tiempo podrá confirmar si realmente pertenecen a esa categoría. Ahí está quizás la diferencia entre un ícono del momento y un clásico. El primero representa perfectamente su época. El segundo consigue sobrevivir.

 

También explica por qué modificar un clásico puede ser bastante más complicado que crear algo nuevo. Cuando una marca cambia un milímetro, elimina una inscripción o modifica una proporción que llevaba décadas funcionando, los aficionados lo notan inmediatamente. No necesariamente porque cualquier cambio sea malo, sino porque existe una memoria colectiva de cómo ese reloj debería verse. Diseño, historia y vigencia terminan entonces funcionando juntos. El diseño permite reconocerlo, la historia le entrega significado y la vigencia evita que termine convertido únicamente en una pieza de museo.

Quizás esa sea la mejor prueba. Un clásico no es simplemente un reloj que viene del pasado. Es uno que todavía tiene futuro.

 

Regresar al blog

Worldwide Shipping

Si quieres comprar desde fuera de Chile usa el botón de WhatsApp para coordinar la compra en USD con uno de nuestros ejecutivos.