Breitling Navitimer B19 Perpetual Calendar Chronograph

Cuando Breitling hace las cosas bien, hay que reconocerlo, y el Navitimer B19 Chronograph 43 Perpetual Calendar es un claro ejemplo de eso. La marca suiza sigue afinando su propuesta de alta relojería y, esta vez, lo hace con una combinación de complicaciones clásicas que pocos esperaban en su icónica línea de aviador.

El resultado es un reloj que, sin perder su esencia, eleva el nivel técnico con un calendario perpetuo y un cronógrafo completamente integrado. La estrella del show es el calibre B19, un movimiento automático de manufactura con certificación COSC, que además de su precisión suiza, presume una reserva de marcha de 96 horas, perfecta para quienes quieren dejarlo en la mesa el fin de semana y encontrarlo funcionando el lunes. En resumen, un Navitimer con esteroides, pero sin perder su ADN histórico.

A nivel estético, Breitling lo hizo simple, pero efectivo. La esfera de tono azul hielo tiene un acabado sunburst que atrapa la luz con cada movimiento de muñeca, evocando el cielo despejado que tantos pilotos han surcado con un Navitimer en la muñeca. Aquí no hay excesos ni experimentos innecesarios: el diseño es coherente, limpio y clásico, pero con un giro de sofisticación gracias a la incorporación de las cuatro subesferas que organizan el calendario perpetuo y el cronógrafo. Además, la fase lunar a las 12 en punto añade un toque de elegancia inesperado, logrando un balance entre el espíritu técnico y la estética refinada.

Breitling Navitimer B19 Perpetual Calendar Chronograph

Si hay algo que le habría dado el golpe de gracia a este lanzamiento, es una reducción en el tamaño de la caja. Breitling apostó por un diámetro de 43 mm con 14,94 mm de grosor, lo que significa que este reloj no es precisamente discreto en la muñeca. En un mundo donde los relojes de lujo están bajando de tamaño, imaginar esta misma configuración en 40 mm o menos habría sido un sueño hecho realidad. No es que los 43 mm sean imposibles de llevar, pero está claro que con un diámetro más contenido, la pieza podría haberse convertido en un ícono instantáneo en tiempos donde todo cabe bajo el puño de la camisa.

Por otro lado, el uso de materiales es un gran acierto. La caja de acero inoxidable con bisel de platino le da un toque de exclusividad sin caer en lo ostentoso. Aquí no hay nada demasiado llamativo ni pretencioso, sólo una ejecución bien pensada que mantiene el equilibrio entre lujo y funcionalidad. Además, Breitling ofrece dos opciones: correa de cuero de aligátor negro para los que buscan un look más refinado o un brazalete de acero de cinco eslabones para quienes prefieren algo más deportivo. Ambos complementan bien el diseño y permiten adaptar la pieza a diferentes contextos sin perder su esencia. Es un reloj que sabe moverse entre lo clásico y lo contemporáneo sin esfuerzo, lo que lo hace aún más versátil.

Breitling Navitimer B19 Perpetual Calendar Chronograph

En conclusión, el Breitling Navitimer B19 Chronograph 43 Perpetual Calendar es una muestra de que la marca está apostando por piezas más sofisticadas sin perder su identidad histórica. Técnicamente impecable y con una estética bien lograda, este es un reloj que impone presencia, pero sin alardes innecesarios. Ahora bien, si Breitling se anima a reducirlo un par de milímetros en el futuro, podríamos estar hablando de un golazo absoluto también dentro de los coleccionistas con bolsillo grande, pero muñeca pequeña.

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