Predicciones relojeras 2026

Fernando Aldea

El 2026 se perfila como un año de consolidación más que de revolución. Menos hype, más relojes disponibles, tamaños contenidos, regreso del oro y decisiones estratégicas que revelan hacia dónde se mueve realmente la industria relojera global.

Hablar de predicciones relojeras ya no es lo que era hace cinco años. El mercado dejó atrás la euforia pospandemia, la especulación fácil y la obsesión por la escasez artificial. El 2026 se presenta como un año de ajuste fino, donde muchas de las tendencias que asomaron tímidamente comienzan a ordenarse. Rolex vuelve a ser accesible en vitrinas, los precios del mercado secundario se estabilizan y, en algunos casos, incluso se recuperan. No es un retorno a la normalidad clásica, sino una nueva normalidad más racional. El coleccionista vuelve a tener margen para elegir, comparar y pensar. Y eso, para la salud del hobby, es una excelente noticia.

Una de las grandes confirmaciones del último tiempo es el posicionamiento de Cartier. La marca no solo superó a Omega en resultados, sino que consolidó un dominio cultural difícil de ignorar. Relojes más pequeños, fuerte presencia femenina, íconos reconocibles y una estrategia de producto coherente la han convertido en la opción natural para quienes buscan elegancia contemporánea. Mientras tanto, otras casas que apostaron todo a un solo mercado, como China, siguen pagando el precio de esa dependencia. La lección es clara. Diversificación, identidad clara y diseño consistente pesan más que cualquier moda pasajera.

El regreso de Universal Genève fue otra predicción cumplida, aunque no exactamente como se esperaba. El Tribute to Compax inspirado en Nina Rindt llegó en ediciones extremadamente limitadas, con movimientos vintage restaurados y precios altos. No es un producto de volumen ni pretende serlo. Es una declaración de principios. Algo similar ocurre con Breguet, que en 2025 mostró señales claras de despertar creativo. El mensaje es evidente. Las marcas históricas ya no pueden vivir solo del pasado. El 2026 será clave para ver si estos gestos se transforman en líneas comerciales sostenibles o quedan como ejercicios de nostalgia bien ejecutada.

En el mundo independiente, la conversación gira en torno a la sostenibilidad creativa. Marcas como Christopher Ward tuvieron un 2025 explosivo en lanzamientos, pero el 2026 debería ser un año más contenido. Menos modelos, más profundidad. En paralelo, el diseño apunta con fuerza hacia cajas más pequeñas, relojes de vestir, esferas especiales y un renovado interés por el oro y el bicolor. El brutalismo estético convive con una vuelta a lo clásico. Azul, verde y tonos sobrios dominan la paleta. El reloj vuelve a ser un objeto de diseño antes que un trofeo.

Y Rolex, como siempre, juega su propio juego. Tras un 2025 particularmente activo, el 2026 se perfila como un año de iteraciones, ajustes y consolidación. Nuevas esferas, variaciones sobre calibres recientes y un empuje continuo hacia precios más altos. El ticket promedio sigue subiendo y el oro gana protagonismo. Rolex no necesita vender más relojes, necesita venderlos mejor. Esa lógica explica muchas de sus decisiones y probablemente también la elección de un nuevo embajador. Tal vez, por primera vez, una mujer. Porque incluso las marcas más conservadoras entienden que el futuro ya no se parece al pasado.

» Revisa acá el episodio con nuestras predicciones 2026:

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